Los tipos de injertos óseos que se pueden realizar pueden ser autólogos (hueso del mismo paciente), homólogo (hueso humano obtenido de bancos), heterólogos (algunas porciones cálcicas o no cálcicas de hueso animal especialmente tratado) y aloinjertos (materiales sintéticos de diversos orígenes fabricados por el hombre).
Sin dudas el material mejor aceptado y de mejor predictibilidad es el hueso autólogo, que puede obtenerse de áreas intrabucales o extrabucales; en estas últimas es necesaria la participación de un médico para realizar la extracción, no así en las primeras (intrabucales) en las cuales el odontólogo puede extraer el hueso de la zona dadora. El hueso autólogo, si bien es el gold standard, por la rápida reabsorción, no puede usarse solo, sino acompañado de biomateriales de lenta reabsorción. Si quisiéramos evitar dos zonas quirúrgicas, se puede cosechar hueso autólogo vecino a la zona a intervenir (inclusive del hueso de la ventana que se retira) y se agrega al biomaterial.
Para favorecer el crecimiento óseo y facilitar la cicatrización de los tejidos blandos se pueden utilizar factores de crecimiento. La manera más natural y simple es obtenerlos a partir de la utilización de P.R.P. (plasma rico en plaquetas). El P.R.P. es un concentrado de plasma sanguíneo del propio paciente, con alto contenido de plaquetas. Se lo utiliza a partir del conocimiento de la existencia de importantes factores de crecimiento en el interior de estas células sanguíneas (las plaquetas).
El P.R.P. se obtiene con la extracción de sangre al paciente (entre 20/50 cm³), la que una vez anticoagulada se centrifuga para separar la fórmula roja y blanca del plasma sobrenadante del que luego se extrae la porción más rica en plaquetas. En el momento quirúrgico de aplicar el injerto, se reactiva la coagulación del P.R.P. se mezcla con el material de injerto ya preparado y el conjunto en forma de gel se aplica dentro de la cavidad a reconstruir. El P.R.P. coagulado además de facilitar la colocación de cualquier tipo de injerto, mejora la capacidad osteogénica de los tejidos óseos vecinos, a la vez que acelera la cicatrización de los tejidos blandos.
Existen también factores de crecimiento (plasma derived grow factor PDGF) y plasma rico en fibrina PRF y proteínas morfogenéticas sintéticas que pueden acompañar al injerto de hueso y acelerar el proceso de maduración o recambio del mismo.
El período de maduración de un injerto colocado en el seno maxilar oscila entre 6 y 9 meses con los distintos biomateriales disponibles en la actualidad.
El post-operatorio de esta maniobra genera inflamación y hematomas debajo del ojo, pero con muy poco dolor. Con un buen manejo de antinflamatorios, reposo y aplicación de hielo en las primeras horas es totalmente controlable.
Complicaciones
Durante el procedimiento de levantamiento de la membrana puede ocurrir que ésta se desgarre, situación que puede ser solucionada colocando una membrana de colágeno y en el caso de que sea demasiado grande se pospone la intervención, generalmente ocurre con membranas que han tenido antecedentes alérgicos o infecciones.
Otra complicación, pero ésta ya post-quirúrgica, es la infección del injerto, situación muy poco frecuente.
Cuando el injerto se infecta, puede llevar a una sinusitis del seno maxilar y los senos para nasales y comprometer zonas vecinas. Ésta debe ser tratada eliminando el injerto y/o con terapia antibiótica, debiendo mantenerse el odontólogo en contacto con el infectólogo, quién puede ordenar estudios bacteriológicos que tipifiquen el germen para ser más eficientes en la terapia farmacológica.
La exposición de la membrana de colágeno colocada para cerrar la ventana puede ser una complicación, pero con buen manejo clínico y muy buena higiene, se puede arribar al éxito del injerto a pesar de la exposición.
Si el paciente usa prótesis removible, no la debe usar por 15 días, para no comprimir la zona lateral de acceso al seno. Luego de este tiempo, la usará aliviada en la zona operada, para esto debería tener un diseño especial con las bases (parte que porta los dientes) aliviada de la mucosa, o adaptada con un material blando a base de silicona.
Cirugía a cielo cerrado
Una alternativa a la técnica de cielo abierto es la elevación del piso del seno con osteótomos. Una correcta utilización de esta técnica con la colocación de los implantes en la misma maniobra puede ser una alternativa menos traumática e invasiva.
Esta técnica debe ser muy meticulosa, delicada y estar correctamente planificada, lo que implica estudios tomográficos para conocer la altura exacta del hueso que disponemos. Requiere siempre que haya un mínimo de 6 mm de altura ósea para anclar el implante.