ELEVACIÓN DEL PISO DEL SENO MAXILAR

 

Cuando por diferentes razones se pierden las piezas dentarias en la zona posterior del maxilar superior, el reborde óseo residual se torna hipofuncional y el seno maxilar se neumatiza. Esto es debido a que la presión del aire que lo ocupa hace que el seno avance sobre el tejido óseo remanente
disminuyéndolo en altura.

Además, el reborde maxilar comienza una inevitable reabsorción de afuera hacia adentro y de abajo hacia arriba, siempre a expensas de la cara externa o vestibular del maxilar, no así la interna que es gruesa, densa y se continúa con la bóveda palatina (paladar). La neumatización del seno
sumada a la reabsorción posterior a las extracciones dentarias, deja a gran número de pacientes sin volumen óseo para colocar implantes en el maxilar superior en los sectores posteriores. Este fenómeno se agrava con el uso de prótesis removibles, que al comprimir el reborde aumentan la cantidad y la velocidad de la pérdida ósea.

Ante este cuadro clínico, existe la posibilidad de realizar una cirugía regenerativa denominada cirugía de elevación del piso del seno maxilar.

La elevación del piso del seno maxilar, requiere que el seno esté sano. Para corroborarlo, se deben realizar estudios específicos que así lo demuestren, como tomografías y/o radiografías de los senos paranasales, y en caso de dudas, se debe consultar al otorrinolaringólogo, quien aconsejará desde el punto de vista interdisciplinario sobre la posibilidad de realizar el procedimiento quirúrgico.

Muchos senos maxilares sufren procesos alérgicos inestables, es decir que aparecen y desaparecen, así como también de patologías reactivas a procesos infecciosos de premolares y molares vecinos. Generalmente la eliminación quirúrgica de estos procesos, o por medio de medicación, se consigue una buena reacción de la mucosa sinusal involucrada. Luego se puede realizar la cirugía de elevación de la membrana sinusal e injerto del seno.

La técnica consiste en realizar un injerto de hueso y/o factores de crecimiento óseo en el interior del seno maxilar una vez elevada la membrana que recubre al mismo. Luego de haberse cumplido el tiempo necesario (6 a 9 meses) éste será capaz de recibir implantes.

 

Existen dos tipos de procedimientos: cirugía a cielo abierto o a cielo cerrado:

Cirugía a cielo abierto

Previa anestesia infiltrativa en la zona a intervenir se levanta la mucosa bucal , se accede al seno maxilar por su cara externa, desde el interior de la cavidad bucal, por encima de la zona radicular de premolares y molares.

Levantando la encía, luego se realiza una pequeña ventana en la pared ósea anterior, cuidando la membrana que tapiza la cavidad sinusal por dentro. Con curetas anguladas se despega la membrana sinusal y así se genera un espacio donde luego se coloca el material a injertar.

Una vez colocado el material de injerto de hueso, se debe cerrar la ventana ósea con una membrana o biomaterial, generalmente de colágeno, que cumple la función de barrera, para impedir el rápido crecimiento de los tejidos blandos dentro del injerto y el seno. Finalmente se sutura la encía y la mucosa bucal.

La colocación de los implantes puede realizarse en este acto quirúrgico. Cuando existe una altura de reborde óseo residual de aproximadamente 6 mm o más. Los implantes quedarán fijados en el hueso existente y sumergidos en el injerto. Si no existe altura suficiente (6 mm), debe postergarse hasta que el injerto tenga la consistencia y actividad ósea suficiente para retener mecánicamente a los implantes.

Los tipos de injertos óseos que se pueden realizar pueden ser autólogos (hueso del mismo paciente), homólogo (hueso humano obtenido de bancos), heterólogos (algunas porciones cálcicas o no cálcicas de hueso animal especialmente tratado) y aloinjertos (materiales sintéticos de diversos orígenes fabricados por el hombre).

Sin dudas el material mejor aceptado y de mejor predictibilidad es el hueso autólogo, que puede obtenerse de áreas intrabucales o extrabucales; en estas últimas es necesaria la participación de un médico para realizar la extracción, no así en las primeras (intrabucales) en las cuales el odontólogo puede extraer el hueso de la zona dadora. El hueso autólogo, si bien es el gold standard, por la rápida reabsorción, no puede usarse solo, sino acompañado de biomateriales de lenta reabsorción. Si quisiéramos evitar dos zonas quirúrgicas, se puede cosechar hueso autólogo vecino a la zona a intervenir (inclusive del hueso de la ventana que se retira) y se agrega al biomaterial.

Para favorecer el crecimiento óseo y facilitar la cicatrización de los tejidos blandos se pueden utilizar factores de crecimiento. La manera más natural y simple es obtenerlos a partir de la utilización de P.R.P. (plasma rico en plaquetas). El P.R.P. es un concentrado de plasma sanguíneo del propio paciente, con alto contenido de plaquetas. Se lo utiliza a partir del conocimiento de la existencia de importantes factores de crecimiento en el interior de estas células sanguíneas (las plaquetas).

El P.R.P. se obtiene con la extracción de sangre al paciente (entre 20/50 cm³), la que una vez anticoagulada se centrifuga para separar la fórmula roja y blanca del plasma sobrenadante del que luego se extrae la porción más rica en plaquetas. En el momento quirúrgico de aplicar el injerto, se reactiva la coagulación del P.R.P. se mezcla con el material de injerto ya preparado y el conjunto en forma de gel se aplica dentro de la cavidad a reconstruir. El P.R.P. coagulado además de facilitar la colocación de cualquier tipo de injerto, mejora la capacidad osteogénica de los tejidos óseos vecinos, a la vez que acelera la cicatrización de los tejidos blandos.

Existen también factores de crecimiento (plasma derived grow factor PDGF) y plasma rico en fibrina PRF y proteínas morfogenéticas sintéticas que pueden acompañar al injerto de hueso y acelerar el proceso de maduración o recambio del mismo.

El período de maduración de un injerto colocado en el seno maxilar oscila entre 6 y 9 meses con los distintos biomateriales disponibles en la actualidad.

El post-operatorio de esta maniobra genera inflamación y hematomas debajo del ojo, pero con muy poco dolor. Con un buen manejo de antinflamatorios, reposo y aplicación de hielo en las primeras horas es totalmente controlable.

 

Complicaciones

Durante el procedimiento de levantamiento de la membrana puede ocurrir que ésta se desgarre, situación que puede ser solucionada colocando una membrana de colágeno y en el caso de que sea demasiado grande se pospone la intervención, generalmente ocurre con membranas que han tenido antecedentes alérgicos o infecciones.

Otra complicación, pero ésta ya post-quirúrgica, es la infección del injerto, situación muy poco frecuente.

Cuando el injerto se infecta, puede llevar a una sinusitis del seno maxilar y los senos para nasales y comprometer zonas vecinas. Ésta debe ser tratada eliminando el injerto y/o con terapia antibiótica, debiendo mantenerse el odontólogo en contacto con el infectólogo, quién puede ordenar estudios bacteriológicos que tipifiquen el germen para ser más eficientes en la terapia farmacológica.

La exposición de la membrana de colágeno colocada para cerrar la ventana puede ser una complicación, pero con buen manejo clínico y muy buena higiene, se puede arribar al éxito del injerto a pesar de la exposición.

Si el paciente usa prótesis removible, no la debe usar por 15 días, para no comprimir la zona lateral de acceso al seno. Luego de este tiempo, la usará aliviada en la zona operada, para esto debería tener un diseño especial con las bases (parte que porta los dientes) aliviada de la mucosa, o adaptada con un material blando a base de silicona.

 

Cirugía a cielo cerrado

Una alternativa a la técnica de cielo abierto es la elevación del piso del seno con osteótomos. Una correcta utilización de esta técnica con la colocación de los implantes en la misma maniobra puede ser una alternativa menos traumática e invasiva.

Esta técnica debe ser muy meticulosa, delicada y estar correctamente planificada, lo que implica estudios tomográficos para conocer la altura exacta del hueso que disponemos. Requiere siempre que haya un mínimo de 6 mm de altura ósea para anclar el implante.

Previa anestesia local infiltrativa, se realiza el levantamiento de la encía, con pequeñas incisiones. Se realiza la ostectomía con fresa, donde van a colocarse el/los implantes hasta medio milímetro del piso del seno para no sobrepasarnos. Luego la técnica continúa con la secuencia de osteótomos que desplazarán a la membrana por empuje de fluídos o del hueso que se va condensando en al ápice, aumentado entre 1 a 2 mm.

Si a esta técnica le agregamos un material de injerto en la cavidad dejada por la fresa y lo impulsamos con osteótomos hacia el seno, podemos ganar más milímetros en altura (entre 5 a 6 mm). En el mismo acto quirúrgico se coloca el implante y se espera entre 4 a 6 meses para su completa integración.

Esta técnica pareciera ser más fácil de realizar, pero la experiencia demuestra que al no ver, es más difícil controlar el desgarro y/o las perforaciones de la membrana sinusal. Tiene la ventaja de tener un post-operatorio menos ruidoso.

Conclusiones

La cirugía a cielo abierto de elevación del seno maxilar es un recurso terapéutico, que ha demostrado excelentes resultados evaluado a largo plazo, y ha permitido a un alto número de pacientes, evitar las prótesis totales removibles o las prótesis parciales removibles.

La cirugía a cielo cerrado, con colocación inmediata de implantes es también un muy buen recurso que permite instalar implantes de mayor largo y por lo tanto de mucha mayor predictibilidad mecánica.

En los casos donde se instala en el mismo acto los implantes, se evita una segunda cirugía para colocarlos, así se gana el tiempo de espera para la cicatrización del tejido óseo después de la segunda cirugía donde se instalan los implantes.

Entendemos que es una terapia que demora mucho tiempo, pero es muy predecible y con alto porcentaje de éxito y que devuelve al paciente la función de los sectores posteriores superiores tan importantes en la masticación.

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Ante cualquier otra inquietud, comuníquese con la Dra. Julia Baffa al teléfono